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Sebastian González Meza

Ideario artístico

Poner en duda que es ser realmente hombre o mujer, ya que vivimos en un entorno donde nos obligan a elegir una forma de vida en la cual te deben gustar, debes actuar y verte de cierta forma conforme a tu sexo, pero ¿Según quien algo te puede hacerte mas o menos hombre o mujer?, dar a conocer que el sexo no significa desventajas o ventajas en cosas, reflexionar en si es posible crear una sociedad donde no haya limites en tus gustos o condiciones para usar o querer ciertas cosas.

Sebastian

Llegó a este mundo el 31 de Agosto del 2000 en el entonces Distrito Federal (ahora CDMX), desde que recuerda, el arte es parte de su ser dentro de su producción artísticas piezas destacan los trabajos con técnica de acuarela y/o conceptuales.

Cada obra está encaminada a que reflexionemos sobre las acciones que tomamos a diario de acuerdo, se basa tanto en investigaciones que obtiene del tema o lo que ve dia dia en su entorno.

Actualmente estudiante de la Lic. de Artes Plásticas en la UAEMex.

Detonante

“Juega football, camina y habla como hombre, juntate con hombres, eso no es de hombres “, etc., eran mi pan de cada día tanto en la escuela como en las reuniones familiares. No importaba qué hiciera o cómo me comportara, siempre parecía que lo que a mi me gustaba, no era lo que esperaban de mí. Así fue mi niñez y a pesar de no entender por qué sucedía, nunca le dí mucha importancia. Hasta que llegué a la adolescencia y mis papás me dijeron “ a un hombre no le pueden gustar otros hombre“, nueve palabras que me llenaron de confusión y me hicieron cuestionar a mis padres. El problema es que al preguntar el por qué, su respuesta era redundante y sin fundamento, me decían “pues porque eres hombre y te deben de gustar las mujeres”; así que yo volvía a preguntar según quién y la conversación era de nunca terminar. Pasaron los años y seguía sin entender de dónde salían estas reglas o limitaciones a lo que podía hacer o lo que podía ser. Por esta razón, mi proyecto es una protesta al concepto de género por medio de obras de arte que lo critican. El escrito está dividido en las siguientes tres secciones: primero, voy a presentar mis obras y dar una breve explicación de cada una; segundo, presentaré una serie de teorías académicas del concepto de género y cómo ha ido permeando en nuestra sociedad y; tercero, conectar las teorías presentadas con mis obras.

Objeto

Serie de obras conceptuales (fotos) en las que critico el rol de género y lo llevo al absurdo. Mis piezas estàn dividades en dos: la primer serie de imagenes “Humanos siendo humanos” comienzo por relatar cómo las actividades pueden tener un rol, a pesar de ser acciones que cualquiera puede hacer, sea hombre o mujer; La segunda serie de fotos “Sin Título Sin Gènero” buscan crear una inquitud en el observador, ya que por medio de las palabras y objetos simbólicos, busco incomodar y hacer chocar los conceptos de gènero.

De esta forma, mis fotos y obras logran crear una inquietud en el observador y, si tengo suerte, logro hacer que duden los conceptos de género y puedan dejar de criticar a sus alrededores o limitarse a sí mismos por cosas tan simple como el género. Así, de nuevo, el arte logra criticar los conceptos que damos por sentado.

“Humanos siendo Humanos”

Serie de fotos donde se pueden ver diferentes actividades que por el rol de género las catalogan como unas para mujeres y otras para hombres, pero en este caso, no importa si son hombres o mujeres para ellos la forma en que visten, actúan y hacen son cosas diarias sin importancia en cuanto si es algo que deberían hacer o no, ya que son actividades que les gusta o deben hacer para tener un día “productivo”.

Sin título ni género

¿Escribir “hombre” en una superficie suave y usando flores elimina o invisibiliza lo escrito?

¿Acaso por escribir “mujer” en una tabla desgastada usando tornillos y tuercas, se le restituye el poder?

Argumento

El sexo es la característica clave para comprender las funciones reproductivas de cada individuo. Esto se debe a que se necesitan dos individuos de sexos opuestos para poder procrear vida. Una diferencia que sólo tiene un objetivo biológico, pero como sociedad le hemos dado aún mayor importancia; como dice Joan Semmel, pintora feminista de Estados Unidos, “las mujeres hacen bebés, mientras que el hombre crea cultura”[1]. Así, nacen los roles de género, la idea de que a una persona se le pueden atribuir ciertas características de acuerdo a su sexo. Un claro ejemplo de este fenómeno se puede encontrar en la investigación de Walter Mischel que cita Martha Lamas en “La perspectiva de género, en la que Walter convence a que en un hospital le pongan cobijas azules a las niñas y rosas a los varones, con el propósito de que gente de todo nivel socioeconómico hiciera observaciones de los bebés. Cuando llegaron las personas y anotaron sus observaciones, los resultados fueron los esperados, ya que al guiarse por el color de la cobija es como describen el comportamiento. Así, una niña que dormía era “una niña dulce”, mientras que el varón era “un niño tranquilo”[2].

Por lo tanto, con el ejemplo de Lamas y la gran cita de Semmel, es más fácil entender como en nuestra sociedad nos gusta tener expectatibvas del comportamiento de las personas de acuerdo a su sexo y como imponemos ese comprotamiento. Así, hoy en día tenemos los conceptos de macho e impulsamos a que los hombres quepan en la definición, a pesar de que ellos no estén cómodos; a pesar de que yo no quiera ser así.

Ahora bien, al analizar artistas y obras que protestan el concepto de género, uno de los que más resalta es Kehinde Wiley con Femme piquée par un serpent (mujer mordida por una serpiente). Para comprender el impacto de esta obra hay que regresar a 1847 cuando Aguste Clésinger crea una escultura con el mismo nombre. La Femme tiene la característica de tener una pose que hoy en día vemos como femina. Así, una escultura de hace más de 150 años logra representar una pose que asociamos con el cuerpo de la mujer. Por esta razón es que logra impactar, de forma positiva, la obra de Kehinde Wiley, ya que logra crear una pieza que desafía el concepto mismo de género al decir “esta pose también es de hombre”. Así, es posible identificar que la protesta de Wiley va en los siguientes dos sentidos: 1) utiliza una pose que veíamos como femenina y se la otorga a un hombre, y; 2) el fondo de la obra tiene flores y colores que la sociedad asocia con lo femenino. Por lo tanto, Wiley nos demuestra que lo varonil no existe, sino que el hombre tiene lo necesario para lucir como “mujer”, ya que todas las poses, formas de vestir o andar tienen que ver con el cuerpo, un cuerpo que no cambia entre hombre y mujer; caderas, brazos y miradas que pueden ser igual de provocativos.


[1] Artsy, entrevista a Joan Semmel, Artists for gender Equality 1. Past, 12 de noviembre del 2017, revisado el 28 de diciembre del 2020 https://vimeo.com/242511706#t=13s segundo 13

[2] Martha Lamas, “La Tarea”, Revista de Educación y Cultura de la Sección 47 del SNTE. No. 8. Enero- marzo 1996 DF. página 5

Femme piquée par un serpent, 1847

Auguste Clésinger

Escultura de mármol, tamaño: 56,5 cm × 180 cm.

Femme piquée par un serpent, 2008

Kehinde Wiley

Óleo sobre lienzo, tamaño 259.1x762cm.

Bitácora

Enero 2021

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Calimaya, Edo.Mex

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